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La tierra del ámbar Días 1 a 5 El punto de partida del viaje es Vilna, la ciudad capital de Lituania, que cuenta con el mayor casco antiguo barroco de Europa que nos deslumbrará a cada esquina. Su cielo esta acosado por una gran cantidad de agujas de iglesias ortodoxas y católicas, y para mayor embelesamiento visitaremos el castillo de la vecina Trakai, todo un castillo de ensueño. El viaje continuará rumbo a la costa, entre el bullicio del costero pueblo de Palanca, la ciudad del ámbar y las dunas de Curlandia, el Sáhara del Báltico. Pero esto no es todo en Lituania. ¿Has visto alguna vez un memorial popular? La Colina de las Cruces es un monumento popular que ni la represión soviética durante 40 años pudo erradicar.
Los caballeros de la Orden de Livonia Días 6 a 10 Desde el mismo momento que nos adentramos en Letonia vamos a ser sorprendidos por el magnífico palacio de Rundale, sede del ducado de Curlandia, todo un Versalles en Letonia con intrigas palaciegas incluidas. Desde aquí continuamos hacia el norte y llegamos Riga, la mayor y la más dinámica de las 3 capitales bálticas. No sólo cuenta con un magnífico casco antiguo medieval, sino también con unos edificios de art nouveau que nada tienen que envidiar a Bruselas. Muy cerca de la capital se encuentra el valle del Gauja, de visita obligada. La llamada Suiza letona nos encantará con las románticas ciudades de Sigulda o Cesis donde se entremezclan la belleza natural con los cuentos de Hadas.
La reserva natural del mar Báltico Días 11 a 16 El viaje continúa de país en país. Parnu, con sus playas de arena dorada y sus encantadores balnearios, nos dará la bienvenida a Estonia, el más pequeño y menos desarrollado de los tres países. Nos desplazaremos al norte, dirección a las islas del este, y con base en Saaremaa las iremos conociendo de a poco. Pasearemos a través de centenarios bosques y desiertas costas. Sus solitarios faros y antiguos molinos de viento nos contarán las historias de los conquistadores de este remoto paraje. Desde aquí iremos rumbo a Tallinn y al final de nuestro viaje. La coqueta Tallinn, cuyos adoquines contemplan el casco medieval mejor conservado de toda Europa se nos ofrece como toda una joya por descubrir. Por supuesto, no dejaremos esta mágica tierra sin visitar Lahemaa, el mayor parque nacional de Estonia, a sólo 1 hora de Tallinn es un paraíso boscoso salpicado de lagos, ríos y cascadas.
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